Envolturas corporales en cabina.

Las envolturas corporales forman parte de las terapias medicinales y de los tratamientos estéticos desde la antigüedad. Hace más de 5000 años que se utilizan tanto para tratar dolencias como para embellecer y cuidar del bienestar personal. 

La preparación y técnica de aplicación depende del propósito de cada tratamiento que puede tener como objetivo, la pérdida de peso, el dolor muscular o articular, la eliminación de toxinas, la reafirmación del tejido, o la recuperación muscular. 

Un protocolo adecuado para un tratamiento en cabina que incluya una envoltura consta de tres partes: 

   Exfoliación, mediante la cual eliminaremos la acumulación de células muertas preparando así la piel para recibir el tratamiento de la forma más efectiva.

   Envoltura, en este segundo paso es donde procederemos a extender la envoltura sobre el cuerpo, que puede requerir el uso de plástico, vendas o toallas para cubrir el producto. 

Generalmente se mantendrá sobre el cuerpo entre 30’ y 40’ y luego se procede a retirarlo. 

   Masaje, tras la envoltura se procederá a aplicar, normalmente con movimientos suaves, relajantes y drenantes, la crema o aceite con los principios activos que concluyan el tratamiento de la forma más eficaz. 

Los productos más habituales para las envolturas son, las algas, los barros, el cacao, el yogur, las hierbas, los geles o los fangos. Se puede preparar una mezcla que se aplique sobre la piel, o bien pueden empaparse toallas o vendas en ellas para cubrir el cuerpo. 

Dependiendo de la intención, el producto se trabajará en frío o en caliente. Los tratamientos calientes pueden acompañarse de una manta térmica o una sauna de infrarrojos que aumente la función de los principios activos. 

Dependiendo del tipo de envoltura, será necesario utilizar la ducha para retirarla, aunque en general, se pueden retirar con toallas o esponjas calientes si no disponemos de ducha en el centro. 

Como la mayoría de tratamientos, a la hora de ofrecerlos, es posible elegir una sola sesión, ya que a menudo es por el mero placer de disfrutar de la experiencia relajante y renovadora como un momento de bienestar personal; se pueden ofrecer bonos en los que se incluyan únicamente sesiones de envolturas , muy útil cuando se trata de calmar el dolor muscular o articular, o combinando con otros tratamientos, para ofrecer así bonos personalizados buscando el mejor resultado para cada necesidad personal. Esta última, es la opción más apropiada para los tratamientos reductores, reafirmantes o anticelulíticos pues la combinación con otras técnicas es lo que nos va a llevar al éxito.

Maderoterapia facial en cabina.

Como ya hemos adelantado en el post anterior, la maderoterapia es un tratamiento no invasivo tan versátil que permite realizar tratamientos con varias finalidades y además es perfectamente compatible con otras técnicas manuales y aparatología.

En la maderoterapia facial se utilizan unas piezas similares a las corporales pero adaptadas por tamaño y peso a las necesidades y anatomía del rostro, cuello y escote. Mini pala moldeadora, mini rodillos estriados, de esferas o semiesferas, mini copa sueca, o mini champiñón, son algunos de los elementos que podemos encontrar para realizar un buen tratamiento facial.

En cabina podemos ofrecer un masaje facial con maderas que nos permitirá reducir pequeñas zonas con exceso de tejido adiposo como el doble mentón (lo que se conoce como papada) eliminar el exceso de líquidos del contorno de los ojos, disminuyendo así las ojeras, reafirmando el tejido, ya que el uso de la maderoterapia promueve la producción de colágeno, y dado que sus aplicaciones son múltiples, los tratamientos que podemos ofrecer son perfectamente adaptables al tipo de piel y a la edad de nuestro cliente.

Igual que la maderoterapia corporal, podemos combinarla en una misma sesión, o en un bono con otras técnicas y adaptarnos a cada situación para lograr el mayor efecto. Como siempre, el conocimiento será nuestro mejor aliado.

En tratamiento facial podemos combinarlo con la aplicación de una ampolla con el principio activo adecuado a cada caso (colágeno, elastina, retinol, ácido hialurónico, vitamina C…), aplicar una mascarilla de alginatos, utilizar la fototerapia, unos minutos de radiofrecuencia, ultrasonidos… podemos diseñar un paso a paso adaptado a cada persona.

Es muy sencillo y agradable reducir arrugas, eliminar toxinas, disminuir la flacidez y moldear la forma del rostro remarcando el ovalo facial, elevando las cejas, y dibujando bien el pómulo, pues la técnica es tan relajante como la corporal, por lo que, una vez más el efecto de bienestar es completo.

Con presión de drenaje, música suave y luz tenue, con un buen aceite facial de primera presión en frio como pueden ser el de sésamo, jojoba, avellanas, rosa mosqueta… y que además podemos combinar con una gota de aceite esencial de mirra, geranio, naranja… tenemos el éxito garantizado.